Guía completa
Lo que la montaña le pide a la caja
En Andorra la caja de cambios trabaja en las dos direcciones. Subiendo hacia Soldeu o hacia Arinsal, transmite todo el par del motor durante kilómetros. Bajando, conviene usarla para retener y no fiarlo todo al freno. Esas reducciones frecuentes, sumadas a los arranques en cuesta y al tráfico denso del eje central, hacen que una caja de aquí envejezca más deprisa que la de un coche de autopista.
Manual, automática o doble embrague
Cada tipo tiene sus puntos débiles:
- Manual: los sincronizadores de las marchas que más se usan para reducir, normalmente segunda y tercera, son los primeros en quejarse. Se nota porque rasca al meterlas rápido.
- Automática de convertidor: robusta, pero muy sensible al estado del aceite. Un aceite viejo da cambios lentos o bruscos.
- Doble embrague: los tirones a baja velocidad, típicos de las colas de la frontera o del centro, suelen deberse a embragues que necesitan adaptación o a un aceite que ha perdido propiedades.
El aceite, la parte olvidada
Muchos conductores no saben que su caja lleva aceite propio, y que en bastantes modelos tiene intervalo de cambio. Revisarlo es sencillo y, cuando sale oscuro o con olor a quemado, cambiarlo a tiempo evita reparaciones mayores. Usamos siempre la especificación exacta del fabricante: en las automáticas, un aceite equivocado puede causar más daño que no cambiarlo.
Si tu coche es 4x4
Muchos coches del Principat llevan tracción total. Además de la caja, hay reductora o acoplamiento central con su propio aceite. Lo revisamos junto con el diferencial cuando nos lo pides.
Garantía
La reparación lleva la garantía legal vigente.