Guía completa
La goma que trabaja en frío
Un neumático de verano no está pensado para el frío. Por debajo de cierta temperatura su compuesto se endurece y pierde adherencia, aunque la calzada esté seca. Uno de invierno mantiene la goma más flexible y su dibujo, con muchas laminillas, muerde la nieve. En un país donde de noviembre a marzo amanece a menudo bajo cero, esa diferencia se nota en cada frenada.
Elegir según tu parroquia
Más que hablar de marcas, preferimos preguntarte por tu recorrido:
- Fondo del valle (Andorra la Vella, Escaldes, Sant Julià): mucha ciudad, calzada tratada. Un all-season de calidad con el símbolo de la montaña y el copo suele ser suficiente.
- Parroquias altas (Canillo, Ordino, La Massana alta): pendientes con nieve y hielo a primera hora. Aquí aconsejamos un invierno específico.
- Pas de la Casa o subidas frecuentes a Envalira: invierno sin dudarlo, y cadenas a mano.
Bordillos, baches y alineación
El hielo levanta el asfalto y cada primavera aparecen baches nuevos. Un golpe fuerte contra uno, o contra un bordillo al maniobrar en un aparcamiento estrecho, puede desajustar la dirección. Lo notarás porque el coche tira o el volante no queda recto. El desgaste en un solo borde del neumático es la pista más clara: con la alineación corregida, el siguiente juego te durará más.
El cambio de temporada
Si tienes un juego de invierno con sus llantas, el cambio es rápido. Te recomendamos guardarlos limpios, en un lugar fresco y sin luz directa. Antes de montarlos, revisamos fecha y profundidad: un invierno muy gastado pierde precisamente lo que lo hace útil.
Garantía
Montaje con la garantía legal vigente; neumáticos con la garantía de su fabricante.