Guía completa

Lo que la montaña deja para la inspección

Los coches que pasan la inspección técnica en Andorra llegan con una historia que se lee desde el foso. Varios inviernos de sal en los bajos, bajadas largas que castigan frenos, baches de helada que golpean la suspensión y aparcamientos que, a fuerza de rozar bordillos, desajustan los faros. Por eso, en un repaso previo, hay zonas que miramos con más calma que en otros sitios.

Lo que más encontramos

  • Tubos de freno con corrosión. No pierden, pero el inspector los ve picados y no le gustan.
  • Silentblocks y rótulas. El frío endurece las gomas y los baches hacen el resto.
  • Faros desajustados o amarillentos. El sol de altura los envejece y los golpes los mueven.
  • Escape con óxido y soportes rotos, sobre todo en la parte trasera.
  • Testigos encendidos a los que el conductor ya se había acostumbrado.
  • Escobillas resecas después de un invierno de hielo.

Diésel y emisiones

En los diésel que hacen sobre todo trayectos cortos por el valle, la prueba de humos es la que más inquieta. Ayuda llegar a la estación con el motor bien caliente, después de un trayecto seguido, y no tras arrancarlo en frío. Si sospechamos que el coche va justo, revisamos filtros y sensores relacionados antes de la cita.

Si ya te la han dado desfavorable

Tráenos el informe. Corregimos lo que marca y revisamos lo que suele ir unido: si te han señalado un neumático gastado por un lado, miramos también alineación y suspensión, porque un desgaste así casi nunca viene solo.

Un repaso honesto

No preparamos coches para pasar la prueba y volver a fallar al día siguiente. Lo que está mal se arregla, y lo que está bien se queda como está.

Garantía

Las reparaciones llevan la garantía legal vigente.