Guía completa
Los daños típicos de un coche andorrano
En la carrocería de los coches que vemos en Andorra la Vella se repiten tres historias. La primera, los roces de aparcamiento: rampas estrechas, columnas en los subterráneos del centro y plazas justas en calles con pendiente. La segunda, la gravilla: en invierno se echa en tramos con hielo y otros coches la lanzan contra el frontal y el capó. La tercera, el óxido, que aparece primero en los pasos de rueda, los bajos de las puertas y el borde del portón, allí donde el agua con sal se queda más tiempo.
La gravilla y el óxido van juntos
Un salto de pintura del tamaño de una lenteja parece poca cosa. Pero si deja el metal al aire, en unas semanas de invierno húmedo empieza a oxidarse por debajo y la mancha crece. Por eso recomendamos no esperar: tratar y sellar esos pequeños impactos es un trabajo corto y evita reparaciones mayores más adelante.
Cuando el óxido ya está
Si hay burbujas bajo la pintura, el óxido ya trabaja por dentro. Lijar por encima y pintar no sirve, porque vuelve a salir. Hay que llegar hasta el metal sano, tratarlo, proteger y después pintar. Te explicamos el alcance antes de empezar, porque a veces el daño es mayor de lo que se ve.
Color
Los coches que pasan muchas horas al sol de alta montaña pierden tono con los años. Pintar una pieza con el color de fábrica puede dejar una diferencia visible. Para evitarlo ajustamos el tono al del coche y, cuando hace falta, difuminamos hacia las piezas de al lado.
Plazos
Un retoque pequeño se resuelve pronto; una pieza completa necesita varios días por los tiempos de secado. Coche de sustitución si la reparación pasa de un día, según disponibilidad.
Garantía
Trabajo con la garantía legal vigente.