Guía completa
¿Por qué el anticongelante es el gran olvidado del mantenimiento?
El líquido refrigerante es ese componente que nadie recuerda hasta que el coche nos deja tirados. Aquí en Andorra, con las subidas constantes a las parroquias altas o el tráfico denso en verano, el motor se calienta de verdad. Un anticongelante viejo pierde su capacidad para disipar ese calor y el primer síntoma aparece justo ahí, en plena cuesta, cuando el sistema va más forzado. No avisa, simplemente un día la aguja de la temperatura se dispara.
¿Sirve cualquier refrigerante para mi coche?
No, cada motor necesita una fórmula química concreta. Usar el incorrecto o mezclarlos es una mala idea, porque puede generar residuos sólidos que acaban atascando el radiador. Para asegurarnos, siempre comprobamos la especificación del fabricante con el número de bastidor.
- Orgánicos (OAT): El verde de Hyundai/Kia o el azul de marcas como Toyota y Mazda.
- Híbridos (HOAT): El amarillo que suelen llevar Ford y otros coches de origen americano.
- Grupo VAG (G12, G12+, G12++, G13): De color rosa o morado, son los que usan Seat, Audi, Volkswagen o Skoda. Se pueden mezclar entre ellos sin problema.
- Fórmulas antiguas: El G48 (azul verdoso) de BMW y Mercedes más antiguos, que ya ha sido reemplazado por versiones más modernas.
- Específicos de Stellantis: Los modelos más nuevos de Peugeot, Citroën, Opel, etc., llevan sus propias fórmulas.
Sustitución parcial frente a limpieza completa del circuito
La sustitución parcial es un mantenimiento preventivo. Se vacía el radiador y el vaso de expansión para rellenar con líquido nuevo. Se renueva aproximadamente un 70% del total, lo que es perfecto si se hace cada 4 o 5 años para mantener las propiedades del fluido.
Una limpieza completa es más a fondo. Se vacía todo el circuito, incluyendo el bloque motor. Es la opción que recomendamos si el anticongelante está muy degradado, si se ha contaminado con aceite o si vas a cambiar a un tipo de refrigerante diferente al que llevas.
¿Qué síntomas indican un problema en la refrigeración?
Hay varias señales de alerta. La más evidente es que la temperatura del motor suba por encima de lo normal. También puedes ver un charco de color llamativo (rosa, verde, azul) bajo el coche. Lo más preocupante es cuando el nivel baja pero no hay fugas visibles; esto podría apuntar a un problema interno, como la junta de culata o el enfriador de aceite. Si el líquido del vaso de expansión tiene un color marrón, está turbio o parece tener aceite, ven al taller sin dudarlo. Cogerlo a tiempo puede ahorrarte una avería de motor muy seria.