Guía completa
El invierno saca la cuenta
Piensa en un trayecto de enero de Andorra la Vella a Pas de la Casa a primera hora: faros encendidos, calefacción al máximo, luneta térmica, asientos calefactados, limpiaparabrisas sin parar y, a la vuelta, ya de noche, todo eso otra vez. Es el momento del año en que el alternador tiene que dar más corriente. Uno que ya estaba cansado puede funcionar bien en verano y quedarse corto justo ahora, cuando quedarse tirado en un puerto es lo último que quieres.
No siempre es el alternador
Antes de cambiarlo comprobamos lo que le rodea:
- La batería. Una batería con un elemento dañado puede hacer creer que el alternador no carga.
- La correa de accesorios. Si está gastada o floja, patina, sobre todo con humedad, y el alternador gira menos de lo que debería.
- La polea. Muchos alternadores llevan una polea con rueda libre que, al fallar, provoca ruidos y vibraciones.
- El cableado y las masas. Con la sal del invierno, un terminal corroído limita la carga.
Qué hacemos en el taller
Medimos la tensión de carga con el motor a distintas revoluciones y con los consumos encendidos, como en una noche fría. Si el fallo es interno, valoramos si basta con sustituir el regulador o si conviene cambiar el alternador completo. Después de la reparación probamos la batería, porque a menudo ha sufrido por la falta de carga.
Gestión de energía en coches recientes
En los coches con Start&Stop o con gestión inteligente de la carga, la centralita controla cuánto carga el alternador según el estado de la batería. Por eso, en algunos casos, hace falta comprobar los parámetros con el equipo de diagnosis tras la reparación.
Garantía
Trabajo con la garantía legal vigente; recambio con la garantía de su fabricante.