Guía completa
Curvas, frío y sal
En la carretera de Ordino o en las curvas del Coll d’Ordino, la dirección trabaja sin pausa: el volante gira de un lado a otro una y otra vez. Una holgura que en una recta apenas se nota hace que el coche responda con retraso y que el conductor tenga que corregir constantemente. Si además hay nieve o hielo, esa falta de precisión se convierte en un riesgo.
Al uso intensivo se suman dos enemigos propios del Principat. El frío endurece las gomas de fuelles y rótulas, que se agrietan. Y la sal, a través de esas grietas, entra en las articulaciones y en la cremallera. Muchos problemas de dirección que vemos en primavera empezaron con un fuelle roto en otoño.
Tres tipos de asistencia
- Hidráulica, con bomba movida por el motor y líquido propio. Con el líquido envejecido, en frío se nota dura y la bomba hace ruido.
- Electrohidráulica, con bomba eléctrica. Comparte síntomas con la anterior, pero también depende de la tensión de la batería.
- Eléctrica, sin líquido. Cuando falla enciende un testigo y la dirección se endurece de golpe. Hay que diagnosticarla con equipo y revisar la alimentación.
Saber cuál lleva tu coche es el primer paso. Si es hidráulica, échale un vistazo a nuestra ficha de líquido de dirección.
Rótulas: la avería más común
Las rótulas de dirección y las axiales son las piezas que más cambiamos. Cuando cogen juego, el volante vibra en ciertos baches y el neumático se gasta por un borde. Se sustituyen sin desmontar la cremallera, y después se alinea.
Después de cualquier reparación
Toda intervención en la dirección termina con una alineación. En coches con control de estabilidad o asistentes de carril, además, puede hacer falta calibrar el sensor de ángulo del volante.
Garantía
Trabajo con la garantía legal vigente; recambios con la garantía de su fabricante.