Guía completa

El escape es la parte del coche que más sufre la combinación de humedad y sal que caracteriza los inviernos del Principat. Cuelga bajo la carrocería, recibe el agua de la calzada en cada charco y, en las zonas tratadas con fundentes, se queda cubierto de una capa salina que trabaja día y noche. Pero hay una segunda corrosión, menos conocida, que va por dentro.

El enemigo interior

Cuando un motor quema combustible genera vapor de agua. Si el escape se calienta lo suficiente, ese vapor sale sin más. En un trayecto corto, por ejemplo del centro de Andorra la Vella a Santa Coloma, el escape no llega a calentarse y el vapor se condensa en el silenciador trasero. Esa agua, mezclada con restos de la combustión, es corrosiva. Por eso muchos silenciadores se perforan desde dentro, en la parte baja, aunque por fuera parezcan sanos.

Las averías que más vemos

  1. Silenciador trasero perforado por la condensación.
  2. Flexible roto en la parte delantera, que vibra con el motor y acaba agrietándose.
  3. Soportes de goma vencidos, que dejan el escape colgando y golpeando.
  4. Abrazaderas y bridas oxidadas que se parten al primer bache fuerte.

Reparar o sustituir

Si el agujero está en una zona con el metal en buen estado, se puede reparar. Si el tubo alrededor está ya muy debilitado, la reparación no aguanta, y es mejor cambiar el tramo. Te lo decimos con el coche levantado, para que lo veas.

Gases en el habitáculo

En invierno, con las ventanillas cerradas y la calefacción en recirculación, una fuga de escape cercana al habitáculo es más que una molestia. Si notas olor a gases dentro del coche, no lo dejes pasar.

Garantía

Mano de obra con la garantía legal vigente; recambios con la garantía de su fabricante.