Guía completa
La válvula EGR devuelve una parte de los gases de escape a la admisión para reducir emisiones. Esos gases llevan hollín, y en un motor diésel que trabaja frío buena parte de ese hollín se pega en la válvula y en los conductos. Con el tiempo, la carbonilla impide que la válvula cierre o abra del todo, y el motor empieza a quejarse.
Por qué en Andorra se ensucian tanto
El uso típico de un diésel en el Principat es casi un manual de cómo cargar la EGR de carbonilla:
- Arranques en frío muchos meses al año.
- Recorridos cortos entre parroquias, sin llegar a temperatura.
- Mucho tiempo al ralentí en atascos y colas de frontera.
En cambio, las subidas largas con el motor caliente ayudan a mantenerla más limpia. Un coche que solo hace el trayecto de Escaldes a Andorra la Vella sufre más que uno que sube a diario a Canillo.
Limpiar o cambiar
No todas las EGR que dan problemas están rotas. Muchas solo necesitan una limpieza a fondo. Para saberlo, primero comprobamos con la diagnosis si la válvula responde y si su sensor de posición informa bien. Si la carbonilla es el único problema, limpiamos. Si el motor eléctrico o el sensor fallan, toca cambiarla. Y en ambos casos, después, la centralita tiene que volver a aprender sus posiciones.
Lo que miramos alrededor
Cuando la EGR está muy sucia, suele haber más carbonilla en el colector de admisión y, a veces, en el filtro de partículas. Revisamos esos puntos en la misma visita y te decimos si conviene actuar. También miramos si hay algún inyector que esté echando más gasóleo del debido, porque sería el origen del exceso de hollín.
Garantía
Trabajo con la garantía legal vigente.